Cuando un camión vuelca en una carretera nacional, casi todos vemos lo mismo: tráfico parado, grúas, policía y horas perdidas.
Pero si miras un poco más allá, el verdadero problema suele estar en otro sitio: qué ocurre con la carga. Y la cosa se complica aún más cuando hablamos de residuos eléctricos y electrónicos (RAEE), como lavadoras fuera de uso, y además en un entorno natural sensible.
Eso fue exactamente lo que pasó en la N-II, a la altura de Sant Julià de Ramis. Tras el vuelco, una carga de lavadoras aplastadas quedó esparcida por un desnivel, lo que obligó a una intervención específica para retirarlas con seguridad.
El problema de fondo: residuos, entorno natural y responsabilidad
Un accidente así no es solo una incidencia logística. Es un riesgo ambiental, legal y reputacional.
Las lavadoras son RAEE. Contienen metales, plásticos, aceites y otros componentes que no pueden acabar en el medio natural.
Cuando los residuos quedan en una cuneta o cerca de una zona verde hace falta:
- Intervención manual especializada
- Grúas y medios adaptados al terreno
- Separación y gestión correcta del residuo
- Rapidez para minimizar el impacto ambiental
Y, sobre todo, criterio técnico y experiencia real en campo.

Aquí está el error más común: no todos los residuos se gestionan igual
Todavía hay empresas que creen que gestionar residuos es solo transportarlos. Y no lo es.
En situaciones críticas como accidentes, espacios reducidos, zonas naturales o cargas deformadas, la diferencia entre hacerlo bien o mal no está en la documentación, sino en la capacidad operativa.
👉 ¿Tu gestor de residuos sabría actuar en un desnivel, con material aplastado y sin dañar el entorno?
👉 ¿Tiene equipos, personal y experiencia real para hacerlo?
Porque cuando algo sale mal, ya no hay margen para improvisar.
Cómo se gestionan correctamente las lavadoras como residuo RAEE
Si en tu empresa generas, transportas o gestionas RAEE, este proceso te interesa.
1. Retirada segura y controlada
En el caso de Sant Julià de Ramis, las lavadoras se recogieron manualmente, con apoyo de grúas, evitando arrastres que pudieran contaminar el terreno.
2. Protección del entorno
Antes de mover el residuo, se evalúan los riesgos ambientales: suelo, aguas cercanas y vegetación. El objetivo es claro: no generar impacto adicional.
3. Transporte autorizado
Los RAEE deben trasladarse con vehículos y documentación específica. No es una recomendación, es una obligación legal.
4. Tratamiento adecuado
Una lavadora no es solo “chatarra”. Se desmonta y se separa para recuperar:
- Metales reutilizables
- Plásticos valorizables
- Componentes peligrosos tratados de forma segura
Esto reduce residuos finales y mejora la eficiencia del reciclaje.
5. Trazabilidad
Todo el proceso queda registrado. Porque la sostenibilidad real se demuestra con datos, no solo con palabras.

Lo que este caso deja claro (y muchas empresas pasan por alto)
Este incidente pone sobre la mesa tres realidades en gestión de residuos en accidentes:
- Los imprevistos ocurren, por muy bien planificado que esté todo.
- La gestión de residuos empieza cuando algo falla; ahí se ve quién aporta soluciones.
- La sostenibilidad se mide en el terreno, no en la web corporativa.
Cuando hay presión, urgencia y un entorno sensible, solo responden las empresas con capacidad operativa real.
La experiencia en gestión de residuos en accidentes marca la diferencia
Empresas como Femevi, con base en Vilamalla y operativa en toda Catalunya, están acostumbradas a este tipo de escenarios:
- Limpiezas especializadas
- Gestión de residuos complejos
- Intervenciones en espacios difíciles
- Desguace de barcos
- Desgasificación, limpieza y anulación de tanques
- Limpieza de separadores de hidrocarburos y grasas
- Tratamiento de residuos acuosos por evaporación y centrifugado
No son servicios de catálogo.
Son soluciones adaptadas a situaciones reales.
Y eso es lo que hoy buscan los responsables de medio ambiente y operaciones: proveedores que entiendan el problema antes de que se convierta en crítico.
¿Qué puedes aplicar desde hoy?
Si eres CEO, directivo o responsable de sostenibilidad, hazte estas preguntas:
- ¿Mi gestor de residuos podría actuar en una emergencia real?
- ¿Tiene medios propios o depende siempre de terceros?
- ¿Me aporta tranquilidad o solo cumple el expediente?
Porque la eficiencia operativa y la sostenibilidad ya no se prometen: se ejecutan.
Un camión volcado es un accidente. Una mala gestión de residuos en accidentes es una decisión.
En un contexto de mayor presión regulatoria, ambiental y social, elegir bien con quién trabajas marca la diferencia entre un problema puntual o un conflicto mayor.
Si tu empresa necesita soluciones reales, adaptables y sostenibles, empieza por rodearte de profesionales que ya han estado ahí… cuando no había margen de error.

